Nunca imaginé que cumpliría mi fantasía con tanta pasión…
…Sin duda fue la mejor experiencia vivida en mi viaje a las islas paradisíacas de Brasil.
Todavía puedo percibir el aire caliente del calor abrazador, entonces yo era un joven apasionado que adoraba tener experiencias eróticas con escorts.
El hotel donde me alojaba, disponía de clases de samba y me apunté. No podía suponer que me encontraría con la profesora más sensual y guapa que había en el lugar. Sin saber bien cómo era el baile, entré en el salón y asombrado observé el escultural cuerpo de la profesora, que se contorneaba con la danza.
Era una belleza y se detuvo al ver que la observaba, me llamó y entablamos una conversación sobre las formas de bailar la samba. Pronto llegaron otros alumnos y empezamos a movernos al ritmo de la música, con sus instrucciones.
Durante el baile al ver como se movía la profesora, me excite como nunca y entré en un estado de abstracción donde mis fantasías comenzaron a parecer reales.
Imaginaba que ella era una escort totalmente desnuda, que bailaba únicamente para mí. Como la mejor de las escorts se tocaba para mí una y otra vez su esbelto cuerpo, sus pechos, su precioso culo y se rozaba su coño volviéndome loco.
Luego se acercaba y se deslizaba sobre mí realizándome un masaje y me rozaba con sus duros pezones el pecho también desnudo. Continuaba sus movimientos exóticos como la mejor de las escorts que nunca había visto y me excitaba por su sensualidad al bailar de una forma inimaginable que nunca había experimentado.
Cada vez estaba más sumergido en mi fantasía erótica y parecía que podía sentir como se baja suavemente por mi cuerpo dándome el mejor de mis masajes eróticos que un nunca podía haber imaginado deslizando todo su cuerpo sobre el mío tocándome de una forma excitante.
Entonces se detuvo para pedirme que me tumbase hacia abajo para deslizar sus pechos y todo su cuerpo sobre el mío de nuevo y esta vez por toda mi espalda y mi culo mientras me hablado en voz baja al oído y yo jadeaba sin parar.
Me estaba haciendo gozar como nunca había soñado y no paraba de seguir con su masaje hasta el momento en que estaba a punto de correrme y me di cuenta que me tocaban el hombro y al girarme, era la profesora.
En ese instante mi fantasía se detuvo de golpe y fuera de sitio por la situación y mi pensamiento estaba todavía en mi fantasía, no supe que decir, pero cuando mire a mi alrededor los alumnos ya no estaban.
Escuché que me decía dulcemente:
-¿Estás bien, te sucede algo? La clase ya terminó.
-No, no estoy bien. Me gustó tanto la clase que no me había dado cuenta. –dije titubeando-